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EL YOGA ME HIZO GANDUL (A Mª Àngels Mercader) |
| Revoloteando en mi pasado me posé en una de aquellas clases de yoga que departía Mª Àngels. De vez en cuando los alumnos, tumbados, apoyaban la cabeza de uno contra el vientre del otro realizando una sesión de risoterapia. Alguien decía una parida y, a partir de ahí, las carcajadas. Saqué la conclusión de volverme gandul porque, según los entendidos, para reír se mueven sólo 3 músculos y para llorar 36. Tras la risa, entraban en la fase de relajación en la que algún alumno, que yo me sé, caía en un profundo sopor roncando a pata suelta. Después, Mª Àngels, con su melosa voz, con su paciencia y con su contagiosa sonrisa le devolvía a la realidad. Decía C. Chaplin que “una sonrisa cuesta poco y produce mucho, no empobrece a quien la da y enriquece a quien la recibe, dura un solo instante y perdura en el recuerdo eternamente”... Como tú, Mª Àngels. El pajarito Coñamón y sus secuaces |