AMOR DE MADRE

El marinero bajó del barco. En su brazo lucía el tatuaje de un corazón en el que ponía “Amor de Madre”. Recordé que el primer domingo de mayo es el día de la madre. Pensé cuando de pequeño me enseñaba con dulzura esas cosas que sólo una madre sabe enseñar. Cuando yo hablaba demasiado me corregía. A los 9 años me enteré que no me llamaba “Cállate”. Un día el maestro nos mandó hacer una redacción en la que estuviera la frase : “Madre no hay más que una”. Este fue mi escrito: “En una fiesta en casa me mandaron traer dos cervezas. Abrí la nevera y grité: ¡Madre, no hay más que una!”. El maestro movió su tieso bigotillo con aire de cachondeo. Volví en mí y miré al marinero del tatuaje. Dice que lo llevaba desde hacía 15 años. - “¿Al lavarse no se borra?”- le pregunté. Él me contestó:- “Aún no lo sé”. Le vi orgulloso con su corazón de “Amor de Madre”. ¡Felicidades!

El pajarito Coñamón y sus secuaces