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El sábado pasado, en Tarragona y después de cumplir todos
los tramites previstos, José Montilla primer secretario del PSC,
fue aclamado candidato a presidir el gobierno de la Generalitat.
Montilla es un político de consenso, metódico, trabajador
y con una amplia experiencia. Su paso por la política Local (Alcalde
de Cornella), Estatal (Ministro de Industria Comercio y Turismo), Autonómica
(Artífice del Estatuto y del pacto de Izquierdas). Le configuran
como el candidato ideal para asumir, entre otros, el compromiso de poner
el Estatuto al servicio de los ciudadanos de Catalunya.
Ahora se inicia un proceso de configuración de programa electoral
y del equipo humano que ha de llevarlo a cabo, serán meses de arduo
trabajo, de hacer llegar mensajes sobre el programa electoral y por supuesto
del candidato. Para unos su faz no es de lo más expresiva, para
otros quizás sea joven o mayor, o tal vez delgado o grueso, o quien
sabe que parte de su aspecto nos puede gustar más o menos, son
las cosas de la primera impresión.
El canal más simple e inmediato de un mensaje político es
el contacto personal, o cara a cara, pero cuando la política llega
a ser un ejercicio de masas, son los llamados medios de comunicación
los que canalizan gran parte de los llamados mensajes políticos.
Es fácil entender, por tanto, la tensión existente entre
los actores políticos que se esfuerzan por controlar todo lo que
haga referencia al sistema de medios de comunicación y, con ello,
que los mensajes que nos llegan nos quieran ofrecer una visión
idílica o catastrofista según los parámetros en los
que el medio se ubica.
Ante esas informaciones mediáticas y a veces intencionadas de mala
fe, sólo cabe la pluralidad de medios y el análisis de la
información. Esto se esta convirtiendo en algo parecido aun grupo
de música, en el que cada instrumentista interviene con su aportación
y, al mismo tiempo, replica a las intervenciones de los demás instrumentos
en un constante ir y venir. Más o menos así es la situación
política actual.
Para los que están y para los que no, solamente desearles unas
buenas vacaciones y un feliz regreso.
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José
M. Izquierdo
(PSC)
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