Traspaso de poderes

Que el tiempo pasa inexorablemente es el único parámetro fijo a tener en cuenta en el guión que describe nuestra vida.
Todo, o casi todo lo demás, puede ser alterado o manipulado. Debido a esto existen errores que no pueden ser corregidos, ya que la única posibilidad de eliminarlos sería no haber comenzado a cometerlos, por lo tanto hay que cargar con ellos toda la vida. Uno de estos errores que nosotros hemos cometido es el Certamen de curtmetratges de Ripollet y ahora no lo podemos borrar.
Por todos los medios posibles hemos intentado volver al pasado para eliminarlos cuando teníamos los primeros contactos con la gente del Patronat Municipal de Cultura i Joventut pero, como se ha explicado anteriormente, no se puede volver atrás en el tiempo. Se nos planteaba entonces un grave problema, nosotros ya queríamos abandonar el barco, pero el niño había crecido con bastante salud y no se le podía hacer desaparecer.
Tenemos una edad, ya son muchos años con la historia de los cortometrajes, concretamente siete años y, para ser sinceros, nos estábamos empezando a aburrir. Sólo existía una solución al problema: hacer un traspaso de poderes, y nos pusimos manos a la obra, sondeando para encontrar nuevos padres adoptivos para la criatura. La búsqueda fue muy intensa, pero después de muchas noches sin dormir encontramos a dos entidades capaces de continuar con este proyecto: Zeluloïde y Club de Rol. Entonces la cuestión era elegir pero... ¡eureka! Llegamos a una conclusión. ¿Por qué no lo organizan de forma conjunta? Se lo propusimos y, después de mucho debatirlo, logramos convencerlos, cuando estaba a punto de cerrarse el plazo de presentación de los proyectos culturales, para que se hicieran cargo del certamen. Fue todo muy intenso.
Bueno, la verdad, nos hemos pasado un poquito de peliculeros, no fue tan emocionante, pero de tanto ver cortometrajes quizás nuestro cerebre lo recuerde todo como si fuera una película. En realidad, llevamos muchos años con esta historia. Después de varios debates intensos creemos que no podemos seguir con ello y divirtiéndonos a la vez, que en definitiva es de lo que se trataba cuando empezamos hace siete años. Pero es una actividad consolidada en la localidad, con la cual creemos que mucha gente se divierte en verano. Llegamos a un acuerdo con el Patronat Municipal de Cultura i Joventut de intentar encontrar a alguien que quisiera continuar con esta tarea. Zeluloïde y Club de Rol acogieron el proyecto como suyo.
La verdad, se lo agradecemos sinceramente porque nosotros ya estábamos cansados. Esperamos que se diviertan tanto como nosotros nos hemos divertido, que con ellos el Certamen de cortometrajes de Ripollet continúe durante muchos años y que, llegado el momento, cuando se empiecen a aburrir o consideren que no les interesa seguir encuentren gente joven para dar el relevo.
Nos despedimos dando las gracias a toda la gente que durante estos años se ha sentado con nosotros en el patio del Kftí a ver Cortos.

Envideo Ripollet i X-pressió juvenil