MONUMENTO, TAPAS Y FRANCO

Un tropezón en una de las aceras irregulares de Ripollet llevó a mi amigo Sultorio a la escayola. Con sorna decía que, ya que está proliferando la inauguración de monumentos en nuestra villa, podrían hacerle uno a las aceras y, de paso, arreglarlas. Nos sentamos en la terraza de un bar y pedimos unas cervezas. -”¿Quieren algo de tapa?” -nos sugirió el camarero. Sultorio me explicó el por qué de la palabra tapa. Fue Alfonso X el Sabio; en un mesón le sirvieron un buen vino y, para que no cayera polvo o algún insecto le colocaron como tapadera a la copa una loncha de jamón. Al rey le encantó el pernil. Volvió al tiempo y, al pedir otra vez el vinillo, aclaró: -”Ponedlo con tapa”. Viendo lo que sabía, consulté con Sultorio lo de las votaciones estatutarias que se avecinan. Recordamos aquellas primeras urnas de Franco y sus referéndums. Si votabas SI, era sí, que se quedara. Si votabas NO, era no, que no se fuera. Sultorio me dijo que al final de los recuentos, salga lo que salga, todos los políticos dicen que han ganado ...¿y el pueblo?... ¡Camarero, otra tapa!.

El pajarito Coñamón y sus secuaces