Els Altres Catalans

Cuando se encuñó esta frase como título de un libro, su autor expresó un sentimiento bipolar de procedencia, y otro de adaptación hacia una cultura de acogida, la cual incorpora a su modo de vida e incluso en la mayoría de los casos asimila conscientemente como suya, participa en actividades socio-culturales, ateneos, foros, asociaciones, partidos políticos, etc., y poco a poco, va tomando conciencia de que los sentimientos hacia la cultura de acogida comienzan a ser, como a los de su propia cultura, y como tal la defiende y la engrandece, a veces incluso con sentimientos contradictorios, que no siempre se resolvieron favorablemente hacia una u otra de ellas, pero quizás, en los tiempos que les tocó vivir, no podías andar con tibiezas, eran tiempos de defender derechos, de conseguir libertades, públicas y privadas, de iniciar una época de tolerancia, de respeto hacia las personas y a los pueblos que ellas representaban.
Ahí estuvieron también “Els Altres Catalans” -no Catalanes en Catalunya y Catalanes en su tierra de origen- luchando por el Estatut, como símbolo máximo de libertades y derechos, menoscabados durante muchos años, para que frases como “Hábleme en Cristiano” desaparecieran de la convivencia diaria, como reseña de menos precio hacia otra lengua que era la del otro interlocutor, luchando tenazmente codo con codo, palabra con palabra, nos hemos dotado de una convivencia y respeto verdaderamente encomiables, incluso compartiendo eslóganes identitarios como “Som 6 Milions” etc, etc.
Vivimos tiempos de consolidación, de afianzar los logros obtenidos, de preservar los derechos logrados, no con pocos esfuerzos y no con pocas renuncias, sobre todo de nuestros mayores, padres, madres, abuelos, abuelas, etc., y a ellos tiene que ir nuestro profundo agradecimiento, para que por lo que ellos lucharon, no se vea truncado por aquellos que ahora pronuncian frases como “Parli en Català” y se olvidan -o no quieren recordar- que ellos hicieron frente, a aquellos que en otros tiempos quisieron que su lengua materna pasara al ostracismo, y careciera del más preciado valor que tiene la palabra, la comunicación.
Desde esta reflexión, simplemente quisiera llamar la atención a los representantes políticos, y con ellos, a todas las fuerzas políticas que estos representan, para que se haga lo imposible, para que aquellos que un día lucharon por los derechos lingüísticos de un pueblo no vean menoscabados sus propios derechos y su propia lengua materna.
Por último, me permito hacer un símil de una persona que refleja el máximo respeto a las libertades individuales de las personas.
“No hablo su lengua, pero daría la vida para que usted pudiera seguir hablándola”.

Asociación de Vecinos Can Clos