PLATÓN Y EL MARISCO

Era 14 de febrero, San Valentín, día de los enamorados. La miré a los ojos y pregunté si me quería por amor o por interés. Me dijo que por amor. Era cierto porque interés ponía muy poco. Dábamos largos paseos que acababan ante un aperitivo a mi cuenta. Era un amor platónico. El amor platónico es algo espiritual, pero ella confundía platónico con plato y casi me arruina a base de platos de marisco. Tuve que explicarle que platónico venía de Platón, un sabio griego, creador del idealismo. Viendo sus ansias de conocer historia le dije, con segundas, que en la Edad Media hubieron dos inventos espantosos: La pólvora y el amor romántico. Se sintió aludida por lo de la pólvora y me montó un número. Para remediar el entuerto fui a la floristería y le compré un geranio. Llegué a casa, ella ya no estaba. Me había dejado una nota: "Cuando una mujer se va el hombre pierde el 99,9 % de su inteligencia." No supe ni pensar. Aún la sigo esperando y queriendo. El otro día la vi ante un plato de marisco y me dije: -"¡Ay, Platón, platón!"

El pajarito Coñamón y sus secuaces