El paso de cebra y la cabra

En la Rambla Sant Esteve, por las obras del Mercado, recientemente pintaron entero un paso de cebra que desembocaba en un árbol, una jardinera y una papelera. Poco después lo borraron y volvieron a pintar unos metros más abajo ya “sin dificultades”. Con el cachondeo se me acercó A.R., un secuaz cachondo, contándome lo de aquel señor grueso que fue al médico. Estaba tan gordo que costaba menos esfuerzo saltarlo que darle la vuelta. Temiendo por su fertilidad preguntó: -“Doctor, ¿soy estéril?”. El médico contemplando el barrigón del paciente contestó: -”No, usted es Obelix”. Las lágrimas de risa por lo del chiste del gordo me enturbiaron el paisaje. Al secarlas, fijé la vista de nuevo en el repintado paso de cebra. ¿Tal vez alguna otra barriga pudo hacer perder la visión de dónde colocarlo? ¿Esto también se paga con nuestros impuestos (del verbo imponer)? ¿Quién estuvo como una cabra en lo del paso de cebra? En la Rambla Sant Esteve (parque del Molí) hay una cabina de fotomatón. ¡Que se retrate!... si cabe.

El pajarito Coñamón y sus secuaces