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Las lentejas primero |
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Del primer plato de lentejas que me puso mi madre me acordaré toda
la vida. No lo quise y volvió a ponérmelo de merienda. Desde
mi niñez no entendí la tozudez materna. Ese mismo plato
con las mismas lentajas apareció en mi mesa para la cena, al día
siguiente antes de irme al cole, al mediodía... Mi padre me amenazó
con un sopapo. Mi madre insistió con las lentejas hasta que, rendido,
me las comí frías y pastosas. Desde entonces las lentejas
es una mis platos favoritos. Lo de las verduras, el pescado y las lentejas
creo que fue invento de Dios para que los padres se vengaran de sus hijos.
Este asunto culinario lo apliqué después a mi vida de currante
en lo que se conoce como la Ley de la Abuela. A los niños lo que
más les gusta son los postres. Así empiezo a ordenar la
faena, apilándola. Primero lo mejor, luego lo más problemático.
Después cojo la pila y le doy la vuelta. De esta forma los postres,
lo más fácil, me quedan para el final... y empiezo por lo
“jodido”. El pajarito Coñamón y sus secuaces |