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L'Estatu Ara

Decía un clásico griego: "A los humanos no les conmueven los hechos, sino las opiniones sobre los hechos". Es una muy buena observación. Por eso son importantes las opiniones, en especial las opiniones calificadas, a través de las cuales la gran mayoría vemos e interpretamos la realidad que, a nuestros propios ojos, a veces se ofrece como algo difuso o poco expresivo. El problema reside en que, en muchas ocasiones, la opinión calificada se ve sustituida por el comentario frívolo. Ignorar no es un derecho. Más bien es una amarga servidumbre.
No creo mucho en determinadas psicologías colectivas- mejor dicho, las considero en extremo peligrosas-, pero aun no se de ningún pueblo, de ninguna colectividad, que se complazca cuando se siente descalificada, menospreciada o insultada. Tengo la impresión de que prosigue el discurso autista de determinados partidos y plataformas políticas y periodísticas, utilizando infundios, calumnias y medias verdades sobre Catalunya y el debate político del "Nou Estatut". Quizás el problema esencial será que, para muchos, la recuperación de las instituciones democráticas fue un punto de llegada mientras que, para otros, para el catalanismo político, fue un punto de encuentro y partida. Pensar que el catalanismo político se conformaría con el retorno real y litúrgico, pero sin contenido político especifico , del presidente exiliado y con la posibilidad de entonar en público Els Segadors, es desconocer cual es el auténtico objetivo de aquel movimiento.
O dicho de otra manera, desde el Carlismo del siglo XIX hasta el debate y las enmiendas al nuevo Estatut, pasando por el revolucionarismo marxista de los años treinta y la supresión de derechos y libertades del "régimen", sólo se puede entender una Catalunya, plural, democrática y solidaria en base a sus realidades históricas, lingüísticas y socioculturales. Pero desde Catalunya creo que tenemos la obligación de no desaprovechar ninguna oportunidad para explicar y explicarnos. Aunque a menudo suframos el síndrome de Penélope y tengamos que volver a tejer lo que manos no anónimas destejen cada noche -Y no me considero independentista, ni descarto la posibilidad de serlo-.

J. M. Izquierdo
(PSC)