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Oración a San Sentido Común |
| Mª José era una niña ya mujer que, harta de gilipolleces, se ha marchado a Alemania. Cuando iba al cole comenzaba la jornada con una oración conjunta o con un canto entre todos. Pasó el tiempo. -”Falta ahora algo en común para el arranque del día” -me dijo. -”¿Tal vez una súplica para iniciar la jornada laboral formando piña?” -insistió. Le apunté, como sugerencia, una oración sin necesidad del reclinatorio: “San Sentido Común que estás en todas partes. Al comienzo de la jornada elevo esta mi plegaria aponado en la taza del váter porque hacemos cosas que son para “cagarse”. A ti me dirijo. Haz que actúe con la lógica de las cosas simples. Tú, San Sentido Común, aunque seas el menos común de los sentidos, ilumínanos y no dejes que caigamos en las tonterías, incongruencias y chorradas que nos montamos para complicar las cosas sencillas. Amén”. Mª José sonrió y me dijo: -”La rezaré todos los días “. -”...Y yo también” -le contesté. El pajarito Coñamón y sus secuaces |