Ya
vamos para dos años de legislatura, y los malos augurios se van
confirmando uno a uno, un goteo incesable de despropósitos va
asolando nuestra villa. El equipo de gobierno del Ayuntamiento, como
inmejorables encantadores de serpientes, sólo van vendiendo humo,
realizando presentaciones e inauguraciones, con las respectivas fotos,
sin saber después cuál es el resultado de todo eso. Mientras,
las necesidades y demandas de la población, o no son escuchadas
o son dilatadas en el tiempo hasta que los ciudadanos nos cansemos de
esperar y de protestar. Sin ir más lejos, miramos la guardería
municipal que ya ha conseguido batir el récord de plazos de inauguración,
que ostentaba el vial del río Ripoll, pero muy por detrás
de la colocación de la señalización del mismo.
Ahora resulta que la plaza de coordinador-director queda desierta, vaya
qué casualidad!, que las siete personas presentadas no tenían
los requisitos oportunos, ¿igual es que hay alguna persona pensada
ya para ese puesto? Qué decir ya del precio y del horario. Sólo
invito a cualquiera que compare estos precios y horarios con otras guarderías
municipales de poblaciones de alrededor, incluida la ciudad de Barcelona.
Esta misma se puede consultar a través de la web del Ayuntamiento
de Barcelona. Cuando se pregunta al equipo de gobierno el por qué
de la gestión indirecta, te dicen que claro, que no hay presupuesto
para asumir la gestión directa, pero que más quisiéramos,
etc. Pero sí tenemos dinero para los 70.000 euros más
los 200.000 euros para la empresa que va a gestionarla. Y si nos ponemos
a mirar podrían sacar fondos de no recomprar parkings ruinosos,
plantar oliveras estéticamente horribles como en la calle Afores,
comprar vehículos de segunda mano a precio de nuevos, etc. Uy!
He dicho recomprar, no claro, para el equipo de gobierno recomprar es
igual a rescatar y privatizar, es igual a gestionar indirectamente.
Y pensar en los dos años que quedan cuántos eufemismos
vamos a tener que sufrir y pagar los ripolletenses.
Proposta d'Esquerra Verda i Alternativa.
Jordi Rossinyol.