El Braguetazos y los apellidos

Después de un tiempo me encontré con Braguetazos. Le colgamos este sambenito allá por los años 50. Braguetazos era un ligón con buena percha. Cuando a uno le falla la memoria lo mejor es olvidar. A él no le fallaba. Me recordó el hecho que marcó su vida. Una noche tuvo un desfogue amoroso-carnal con una muchacha del pueblo. Al acabar la faena ella dijo: -“Lo que hemos hecho no tiene nombre”. Él le contestó: -”¡Ni apellidos!, mañana me voy a Alemania.” Y el muy ruin emigró sin dejar rastro. Nueve meses después el bebé no llevó su apellido. Desde entonces el Braguetazos se inició en la historia de los sobrenombres. Comenzó por el paraíso terrenal buscando apellidos y, según él, descubrió que el Creador dijo a Adán: -”Si GÓMEZ de esa fruta PÉREZerás”. Después cuando Eva mordió la manzana prohibida, al ser expulsados del Edén, Adán repetía cabreado: -”¿LO PEZ, LO PEZ como nos iban a echar?”. Al Braguetazos no le follaba (perdón) fallaba la memoria, por eso quiso recordar cómo se convirtió en un estudioso de la historia de los apellidos... a su manera.

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