El
20 de febrero tendremos el referéndum, no vinculante, sobre la
Constitución Europea (CE). Una CE realizada sin la colaboración
de la sociedad civil, mantenida en secreto hasta ahora, cosa que no
ha ocurrido con los lobbys empresariales reunidos en Bruselas. Una CE
que será prácticamente irreformable puesto que un solo
país tendrá derecho a vetar la decisión de los
otros 24.
Referente a derechos civiles la CE obliga a mantener una política
de exteriores y seguridad común que los países tienen
que apoyar de manera activa y sin reservas. Crea la Agencia Europea
del Armamento, aprobando los ataques preventivos y legaliza las declaraciones
de guerra. También refuerza la policía Europol y la fiscalía
Eurojust que incrementan el control policial y la represión.
En cuanto a derechos sociales hay derechos fundamentales como el derecho
a la salud, a la vivienda o a un salario suficiente que ni se nombran.
No se contemplan medidas que garanticen el derecho de la juventud a
ser protegida de la explotación económica, ni tampoco
el derecho de las mujeres a ser protegidas del despido por razón
de embarazo. Se dificulta la convocatoria de huelga general europea.
En el ámbito educativo se tiende hacia la privatización
y a la discriminación elitista. Permite las deslocalizaciones
de las multinacionales. Consagra el derecho de la propiedad privada
por encima de los derechos sociales. El único sistema económico
permitido será el de la economía de mercado de abierta
y libre competencia. Propone una política de déficit cero
que imposibilita el desarrollo de políticas sociales y la plena
ocupación y sigue los dictados de la Organización Mundial
del Comercio. El poder económico estará por encima del
político (el Banco Central Europeo tendrá más poder
que cualquier Gobierno estatal o nacional).
Respecto a derechos nacionales no recoge el derecho democrático
a la autodeterminación de los pueblos y tampoco dedica ningún
esfuerzo a proteger los derechos jurídicos, culturales y lingüísticos
de las naciones.
En el caso de derechos políticos el Parlamento Europeo, en la
práctica, no tendrá capacidad legislativa y quedará
excluido de la política exterior. La Comisión Europea
será escogida de manera no democrática y tendrá
las funciones propias de un régimen presidencialista. Fomenta
la xenofobia con una categoría inferior de ciudadano que es la
de residente de larga duración.
Por estas y otras razones el 20 de febrero hay que decir NO a esta CE
y SÍ a una Europa solidaria con la lucha de los pueblos y de
la clase trabajadora, que defienda los derechos democráticos,
solidaria, pacífica, no xenófoba y ecológicamente
sostenible.
José
Luis Muñoz Moreno
Concejal del Ayuntamiento de Ripollet