LOS PERROS DE LOS POLÍTICOS
(...Y los nombres, ¡en las calles! Cap. 32)

El general y político ateniense Alcibíades tenía un perro. El hortelano también. El perro del hortelano ni comía ni dejaba; defendía a ladridos la finca de su amo. El hombre, político de profesión, hizo fijo en plantilla al chucho. Desde entonces el can no dijo ni guau. Un día el pueblo criticaba a Alcibíades. El general, mirando al perro del hortelano, “cogió una perra” y, volviendo a su mansión, se acercó a su mascota. Era un chucho parecido al dogo alemán, tenía una preciosa cola. Sin más ni más, con la espada, le dió un tajo y el perro corrió aullando sin el rabo entre las patas. La oposición política montó en cólera y montó manifestaciones. Alcibíades dijo a sus íntimos: -”Dejadlos, mientras hablan de la cola del perro no dicen cosas peores de mí”. Alcibíades existió entre el 450 y 404 antes de J.C. En la actualidad otros Alcibíades siguen cortando el rabo a sus perros.
En la actualidad siguen habiendo calles sin rótulos; ejemplo: el carrer Sant Josep esquina Av. Mª Torras.
¿Es el perro del hortelano?.... Ni guau.

El pajarito Coñamón y sus secuaces