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Un año más y uno menos, vuelve el otoño después
de un verano relajante y caluroso en las temperaturas y en los acontecimientos
políticos. El final de la Fiesta Major es para muchos el inicio
de la estación otoñal y la vuelta al trabajo sin perspectivas
de puentes, ni semanas relajantes en la costa Maya.
Finalizamos el año y comencemos el nuevo, con una polémica
sobre la nueva instalación del recinto ferial: para unos alejado,
para otros “por fin”, para los otros, sin el espíritu
de centralidad que caracterizaba a la fiesta.
Hay un concepto y una acción, que por su falta de práctica
casi todos olvidamos su significado-por cierto, muy arraigado en otros
tiempos-LEALTAD y lealtad que genera obligaciones y deberes y, no me refiero
a la lealtad particulista, al individuo-, de esa otros grupos son especialista-,
sino a la lealtad a los ciudadanos en su conjunto y a la administración
y su marco institucional y jurídico. La Lealtad democrática
-a la que me refiero- no sólo exige no ser traicionada, sino que
existan ciudadanos activos que hagan funcionar lo colectivo, o sea, hacer
algo positivo en beneficio de la comunidad. En el mes de julio del año
2003 era necesario el cambio de ubicación del recinto ferial, de
forma imperativa -ya-. En agosto del 2004 y cumpliendo de forma leal el
acuerdo del pleno y después de consensuar la nueva ubicación
con el resto de grupos políticos, existen dudas y posiblemente
un nuevo debate abierto, de ¿por qué allí? Qué
hi farem!
Dos buenas noticias para mí por razones de salud democrática,
una con anterioridad al evento de Fiesta Mayor y la otra como colofón
a la misma: son la creación de grupo propio y su salida del Compromís
de ERC y el relevo en la dirección de esta revista, en la cual
me honra colaborar. Suerte a ambos.
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José
Mª Izquierdo
(PSC)
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