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LA EUROPA que volem

Con la caída del muro de Berlín en 1989 el capitalismo liberal resurge triunfante en un campo lo suficientemente halagüeño para las leyes del mercado y los intereses económicos. En la década de los 90 un economista John Willianson se refiere al " Consenso de Washington" como una aceptación del programa neoliberal asumido por casi todos los dirigentes del mundo - Derechos de propiedad, liberalización del comercio, prioridades de gasto público, reforma fiscal, privatización etc etc. La administración Norteamericana y la Inglesa con Clinton y Tony Blair pronto aceptan el programa neoliberal en estrecha alianza con los grandes negocios. El efecto como lo define Alex Callinicos - fue la expulsión de la política de la política en la medida en que todos los políticos de importancia aceptaban el capitalismo liberal, el debate político quedaba limitado a cuestiones técnicas y a la exhibición de la personalidad -. Atrás quedaban los viejos remedios, la redistribución, la propiedad pública. No iría mal que frenásemos la velocidad de ese movimiento capitalista que nos introduce en las crisis económicas, en los descalabros financieros y en la catástrofe ambiental. El Laisez-faire del capitalismo liberal y " dialéctico" localista, contradice los objetivos socialistas de un sistema tributario justo. Ahora la Constitución Europea más que ser legislada desde una posición de predominio económico o de fuerza técnica (PP), debe ser una Constitución que promueva los valores de la solidaridad, la cultura, el medio ambiente, los derechos humanos, la sostenibilidad, la distribución de la riqueza y los recursos (PSC-PSOE). Proporcionar a los servicios públicos los recursos que las políticas neoliberales les han negado, no es incompatible con otras formas democráticas de libre mercado. I després L' Estatut.

José Mª Izquierdo (PSC)