El médico y la farmacia y los nombres ¡en las calles! (Cap 21º)

Me lo contaron en el ambulatorio de la seguridad social y me lo estoy creyendo. El paciente le dijo al médico: “¡Doctor, me duele aquí!”. Y el facultativo respondió: “¡Pues, váyase allí!”. Y allí, viendo como un grupo de doctores estudiaba su caso, recordó una frase leída en un manual: “Un médico, cura; dos, dudan; tres... muerte segura”. Levantó del asiento esa parte de la anatomía donde la espalda pierde su honesto nombre y salió zumbando como un cohete encendido. Mientras se alejaba, uno le aclaró que: “Había que ir al médico para que el médico viviera; que después tenía que ir a la farmacia para que viviera el farmacéutico y, por último, no debía tomarse lo que le mandaban si quería vivir él”. Aflojó la carrera. Buscó una farmacia y la encontró en la Plaça Onze de Setembre-Carrer Montcada. En esa esquina el carrer Montcada no tiene placas indicativas. ¿Debería ir el responsable irresponsable de las placas al facultativo de la vista?. ¡Pida número!. (Faltan 4 capítulos para el 25).

El pajarito Coñamón y sus secuaces