El
orden de las palabras o el cambio de algunas letras pueden modificar
sustancialmente el significado de una frase. De la sabiduría
del pueblo sacamos estas conclusiones como ejemplos:
-No es lo mismo tener un traje negro que verse negro para tener una
traje.
-No es lo mismo tener un hambre atroz que tener un hombre atrás.
-No es lo mismo tejidos y novedades en el piso de encima que te jodes,
no ves nada y encima te pisan.
-¿Es lo mismo Convergència que Conveniencia? Recientemente,
en Ripollet, ha habido movida en la coalición nacionalista. Dicen
que las espadas, al cruzarse, y algunos carnets al romperse sonaron
así: “¡cíu, cíu, cíu, cíu...!”.
No es lo mismo los nombres en las calles que las calles sin los nombres.
Ver carrer del Padró esquina Centro Cultural. No hay placas indicativas.
¿Es lo mismo conserjal irresponsable que concejal que no se entera?
Próxima semana capítulo 18.
El
pajarito Coñamón y sus secuaces