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Por Primera
vez observo con satisfacción que la sociedad acepta los cambios
y las alternancias políticas de una forma madura consciente y sin
escandalizarse. Como algo normal dentro de un sistema democrático.
La derecha a la que nadie o casi nadie hemos escuchado hablar de crisis
ha sufrido en los últimos cien años una importante transformación.
Sin embargo, oír hablar de la crisis de la izquierda es algo habitual,
incluso repetitivo, quizás por la tendencia excesiva de la propia
izquierda al autoanálisis excesivamente riguroso frente a la indulgencia
de la derecha consigo misma.
Sin embargo el autoanálisis y la propia dinámica social
hacen de la izquierda lo que es, una alternativa real en movimiento y
un fiel reflejo de la sociedad del siglo XXI, con sus razones, sus intereses
y sus propias contradicciones.
Hoy la izquierda dinámica gobierna en Ripollet, Catalunya y España.
Las expectativas son muchas, no exentas de injerencias y análisis
partidistas que ampliaran los estantes con libros, artículos y
otros, sobre la derechización de la Izquierda.
En el siglo XIII Ramon Llull estaba convencido que para modificar algunas
actitudes de fe, era necesario poder demostrar con la razón, lo
incierto de algunos dogmas. Su visión, hoy, sigue tan vigente como
hace setecientos años "Hom no deixa el creure pel creure,
sinó per l'entendre".
También en política es necesario trabajar con la razón
y formar a los ciudadanos sobre los asuntos políticos, sobre las
razones en lo que se fundamentan, sobre las normas que se aceptan y como
no, el beneficio universal a los que se dirige. Y lógicamente,
esto, no lo va ha hacer la derecha.
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José
M. Izquierdo (PSC)
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