Pedimos disculpas
a aquellos ciudadanos y ciudadanas que al leer este titular le haya
causado algún tipo de alarmismo, Ripollet no se quemaría
por un incendio con llamas visibles.
Todos somos testigos a través de la prensa local de la elevada
temperatura que está tomando la vida política en nuestra
ciudad, a través de escritos, acusaciones, descalificaciones,
a veces bordeando el insulto, admitiendo que la crítica es enriquecedora
cuando es constructiva.
Cuando se gobierna suelen ocurrir dos cosas totalmente opuestas, una
que se goza del privilegio de gobernar y la otra que se corre el riesgo
de recibir las críticas de la oposición cuando se cometen
errores o no se actúa con transparencia, y esto hace unas semanas
es lo que ha ocurrido en Ripollet con el tema de las asignaciones económicas
a los concejales, error que el equipo de gobierno aun no acaba de reconocer
queriendo culpar a la oposición de sus propios errores.
Desde EUiA pensamos que esta elevada temperatura política a la
larga podría beneficiar a alguna o algunas formaciones políticas
a pesar de que alguna de ellas está invirtiendo su discurso a
sus objetivos políticos, y en consecuencia los perjudicados serían
la inmensa mayoría de ciudadanos de Ripollet.
En opinión de nuestra formación política que forma
parte de Compromís per Ripollet (CpR) el mantener un gobierno
en minoría es negativo por su inestabilidad. Ante esta situación
retamos al PSC a que sea lo suficientemente valiente y coherente con
su compromiso electoral y abra con los grupos de la oposición
un proceso de diálogo, negociación, y consenso, con la
suficiente voluntad política para que el resultado final esté
basado en un programa común y un Gobierno de amplia mayoría
con capacidad para desarrollar dicho programa. Con esta decisión
política como mínimo conseguiríamos dos cosas bajar
la temperatura política y que nuestra ciudad fuese más
gobernable y más progresista.
Por último una aclaración, el termómetro que marca
dicha temperatura está en manos del PSC.