Un día por San Fermín vi
que toreaban a las vaquillas. Me di cuenta que ellas son como la mujer,
cuando embisten llevan los ojos abiertos. Sin embargo el toro, como
el hombre, va ciego al capote. A una vaquilla le puedes
dar el primer pase, al segundo te coge. Al toro puedes hacerle la faena
completa; incluso, cuando va a morir a estoque, arranca
ciego hacia
la provocación, como el hombre.
Sucedió en las fiestas de un pueblo alicantino limítrofe
con Murcia durante la suelta de la vaquilla. El murciano no sabía
el idioma de sus vecinos:
¡LA VACA NO VE!, gritaban unos. El de Murcia se acercó
al bicho lo suficiente. Cuando una vaquilla arranca, te coge. Del topazo
aprendió idiomas. Entendió que LA VACA NO VE! en
valenciano significa LA VACA NO VIENE, no que la vaca estuviera
CIEGA, como él creyó.
El
pajarito Coñamón y sus secuaces